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lunes, 2 de diciembre de 2013

Antilibertadores~

Injusticia en un mundo indecente
absorbido por el odio que realiza personas
que atribuye caracteres
que cohíbe mentes libres
y reconforta su envida,
su inherente interés en destrozar los pensamientos
orden frente al caos, justo
a tiempo, a destiempo
a desalma y a infinita intrascendencia.
Gracias sin gracia.
Formidables recuerdos de impotencia,
ante oídos sordos
que escuchan sin escuchar.
Antilibertadores que omiten tu nombre
y falsean sinestesias, que golpean tu mente
destrozando tus pilares de resistencia.
Contradébiles contrafuertes,
creando plantes alternativos,
que rápidamente levantan columnas
de lodo, que se caen casi sin oponer energía.
Plenitud de luces parpadeantes
que se apagan reflejando rostros agónicos
en silencio, atemorizados,
sentidos consentidos.


sábado, 9 de noviembre de 2013

Y me miento diciendo que es timidez
cuando sólo es falta de interés
que no soy más que una gota, en una tormenta,
que carezco de puntos de mira,
y sobresalgo en puntos de riesgo.
Que miro torpemente a través de algo ficticio
que sólo es ilusión,
que anhela tristeza.
Fantaseo con recuerdos
que ni propiamente han existido
ni yo, soy, más que menos
ni habito cuerpos que nunca me han tenido
ni mentes, que nunca me han reconocido.
Envuelta en sombras, cubierta de telarañas.
Arañas y ni siquiera siento tus dedos
que crean líneas inconexas de sangre,
formando paisajes más oscuros que el café
y más esperanzadores que la luna.
Pero apago las luces
y no veo más que el reflejo del magnetismo
que olvido y recompongo.
Desidia inmanente
de no tener sentido
e inventártelo





jueves, 25 de julio de 2013

¿Qué?

En ocasiones me desmorono, me dejo llevar por el incesante influjo de malos presagios. Evito pensar que queda esperanza, que puedo vivir de ilusiones, de sueños rotos y de promesas olvidadas.

Otras, simplemente, vivo de algo meramente pequeño, algo que pasa totalmente desapercibido por el mundo, pero que crea en mí tal apreciación por la vida que puedo dejarme llevar sin pensar en el maldito tiempo que acecha a todos.

Pero esto suena demasiado típico, demasiado insustancial, demasiado perdido para ser real. Nada dura lo suficiente como para que nos conformemos.
Y como siempre, somos idiotas, nos aferramos a recuerdos, a personas, a presentimientos, una y otra vez. Destrozándonos y reconstruyéndonos continuamente.
Nada tiene sentido. ¿Y para qué sirve que lo tenga?
¿Caos? Infinitamente mejor que orden.

Y así está mi mente últimamente, destartalada, perdida entre unas cosas y otras. Deseando resurgir en un mar de tristes recuerdos. Ligada a la locura. Y mejor, si no... ¿Qué esperanzas hay?


jueves, 4 de julio de 2013

I am the architect of my own destruction~

No me gustan las cuentas atrás. Por eso pocas veces las hago. Hay números que odio y que prefiero que no me sigan persiguiendo... Pero eso no es problema de un símbolo, es problema de las personas. Así que, en este momento, puedo llegar a otra conclusión, odio a las personas.

Últimamente transito el mundo intentando no pensar demasiado, pero es odiosamente imposible.
Los malditos recuerdos se aferran a mí, sin querer dejarme vivir.
Las personas te utilizan y se van. Da igual cuantas veces te hayan dicho que estarían. Nadie. Nadie se queda.
Tú no eres más que una indigesta célula de la que abusar mientras la necesitas, que más tarde intentarás olvidar, renegando de lo que en un momento tuviste.

La veracidad de las circunstancias se pierde por segundos. Los rincones de cualquier recuerdo están llenos de amargura, antes insustancial, ahora inanimada.
No somos más que tristes presagios del anhelo, de las fluctuaciones perversas del mundo.
Nos ceñimos en únicamente llevar nuestra vida atada a fechas, números, tiempo...
Pérdida de uno mismo, que no nos lleva más que a la mediocridad, de la que tanto huimos.

...Y aquí estoy, mirando cada palabra que escribo con un nudo en la garganta, sintiéndome sola y perdida.
Hastiada, deambulando en círculos constantemente, equivocándome a más no poder. Y ni siquiera puedo romper las páginas que me marchitan. Ni siquiera puedo llorar, ni desahogarme.
Tan solo mentirme a mí misma, diciéndome que todo va bien. Con la mirada perdida, la mente ocupada y el interior vacío.



miércoles, 27 de marzo de 2013

Monster.


Ya no me apetece sentirme perdida. Ya asumo que lo estoy. En la nada. En lo que es. En lo que no es. En lo que existe. En lo que nunca existió. Tengo miedo de olvidarme de las verdaderas fauces de lo que me acecha. Buscando lo infinito, lo transpirable, lo perdurable en un mundo innecesario, entre ladridos de energía.
Rostros vacíos, miradas vidriosas, muertas, sombrías, atrapadas en un trémulo encuentro irascible.
Mis propios músculos me atrapan, oprimiéndome a más no poder. Sin dejarme respirar, haciéndome llorar.
Solo escucho silencio, ni baladas triste, ni guturales renaciendo, solo ruidos empaquetados por el incesante mundo plastificado.
Espadas de acero manchadas de sangre en cualquier leyenda legendaria.
Vasos llenos de alcohol, sin huellas, vírgenes por quien no pudo hallarlos.
Cuerpos fríos por la necesidad de agotar el hielo de los huesos por calidas pisadas.
Pensamientos retorciéndose en mi interior, ahogándome, atándome, haciéndome sangrar en lo más recóndito de mi ser.
Gritos de perversión, de furia, de libertad.
Angustiosa pérdida de uno mismo, perdurable por el ser, yendo hacia la nada.


domingo, 14 de octubre de 2012

Caminos inconexos.

Otro día más, otra sonrisa más, otro día nublado más... Hoy volvía a tocarme sentirme vacía, perdida, olvidada y alejada de todo.
Odio infinitamente seguir siendo esa niña atormentada que no sabe andar sin mojarse bajo la lluvia.
Pero, a decir verdad... ¿acaso alguien sabe?
Miro a mi alrededor y no veo más que fracasos, fracasos que te animan más que las metas conseguidas. 
No hay nada que me moleste más que perder el tiempo, pero siempre acabo dándome cuenta de que pocas veces se pierde el tiempo con algo.
Todo se te muestra tenue, y mientras intentas pasar invisible, solo consigues ser una vibrante luz marchita.
Adoro sentir el frío que te cala los huesos, entre toda esa gente falsamente cálida que no quiere más que aprovecharse de la niebla.
Tan solo me muestro intranquila ante no saber ser feliz y deambular sin rumbo con pies frágiles.
Es difícil llegar a ser lo que quieres cuando ni tú misma sabes quién eres.
Inicias un paraje con inconexos caminos de los que siempre eliges el fango. Porque te anima que nada sea increíblemente fácil.
Lo fácil no es emocionante.
Pero cuando llegas a la mitad te vas hundiendo más y más, atormentándote a ti misma tu propia existencia.
Existencia de soledad.
Soledad ante la nada.
Se unen más personas, te tienden la mano, pero no ves más allá de tu obstinación a continuar sola y acabar todo tal y como empezó.
Tus pies olvidan el barro para dar paso a otros tormentosos pero atrayentes lugares.
Pero si de verdad odio algo, no es solo que las personas me hagan cambiar de estado de ánimo, sino que hasta yo misma con mis estúpidos pensamientos lo consigue.
Y sigo animándome por cosas que no tienen sentido, que precisamente son las más interesantes.
Intentando llegar a un barrote inexistente en lo alto de una escalera.
Del que probablemente me caeré, pero, al menos, tendré césped que arrancar mientras me pregunto por qué  soy tan tremendamente idiota.
Después de todo, sigo siendo tan negativa como siempre. Pero con un mínimo matiz... sonrisas irónicas, sádicas y macabras.