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viernes, 28 de febrero de 2014

Libertad.~

Todo el mundo,
desea libertad,
pero nadie
me desea a mí.
Libertad.
Anhelan libertades enjauladas en sombras
libertades disminuidas hasta la mínima expresión.
Estados de comodidad
donde se ahogan
en su propia esencia
o en su propio sinsentido,
para acabar viviendo,
malviviendo,
en su desidia.
Dementes demasiado cuerdos
encerrados
en una ridícula montaña,
creada por sueños desechados.
Deambulando por caminos inconexos
a los que llaman rutina.
Imbuyendo de triste monotonía sus vidas
dejándose llevar
por una libertad
infestada
tóxica
coartada
diluida
intransigente
desamparada hasta el olvido
congelada pero inherente.
Y olvidan,
vivir.
Sincronizan las riendas
de piedras sin alas
incrustadas en abismos.
Llaman libertad
a puños cargados de agonía,
que no les dejan
imaginar lo inimaginable.
Enraízan sus falanges
a la simpleza
de la mediocridad.
Y se preguntan
por qué, no saben, volar.
Utilizan paracaídas raídos
hasta olvidar sus utopías,
y se enfrascan en la vigilia
de días pasados en vano.
Se hunden en el barro
de sus jaulas antilibertarias,
y encriptan sus ilusiones
hasta perderlas.
Libertad,
más que una anestesia
que salvaguarda tu realidad.
Más que una luna rota
prendida por oscuridad.
Más que una utopía.
Más que una estatua.
Más que,
una maldita empresa de seguros
que encarcela tus sentidos
y disloca palabras.
Libertad.
Más que una palabra,
un nombre.
El nombre del vértigo
ante el fuego en sí.



lunes, 2 de diciembre de 2013

Antilibertadores~

Injusticia en un mundo indecente
absorbido por el odio que realiza personas
que atribuye caracteres
que cohíbe mentes libres
y reconforta su envida,
su inherente interés en destrozar los pensamientos
orden frente al caos, justo
a tiempo, a destiempo
a desalma y a infinita intrascendencia.
Gracias sin gracia.
Formidables recuerdos de impotencia,
ante oídos sordos
que escuchan sin escuchar.
Antilibertadores que omiten tu nombre
y falsean sinestesias, que golpean tu mente
destrozando tus pilares de resistencia.
Contradébiles contrafuertes,
creando plantes alternativos,
que rápidamente levantan columnas
de lodo, que se caen casi sin oponer energía.
Plenitud de luces parpadeantes
que se apagan reflejando rostros agónicos
en silencio, atemorizados,
sentidos consentidos.


sábado, 9 de noviembre de 2013

Y me miento diciendo que es timidez
cuando sólo es falta de interés
que no soy más que una gota, en una tormenta,
que carezco de puntos de mira,
y sobresalgo en puntos de riesgo.
Que miro torpemente a través de algo ficticio
que sólo es ilusión,
que anhela tristeza.
Fantaseo con recuerdos
que ni propiamente han existido
ni yo, soy, más que menos
ni habito cuerpos que nunca me han tenido
ni mentes, que nunca me han reconocido.
Envuelta en sombras, cubierta de telarañas.
Arañas y ni siquiera siento tus dedos
que crean líneas inconexas de sangre,
formando paisajes más oscuros que el café
y más esperanzadores que la luna.
Pero apago las luces
y no veo más que el reflejo del magnetismo
que olvido y recompongo.
Desidia inmanente
de no tener sentido
e inventártelo





jueves, 25 de julio de 2013

¿Qué?

En ocasiones me desmorono, me dejo llevar por el incesante influjo de malos presagios. Evito pensar que queda esperanza, que puedo vivir de ilusiones, de sueños rotos y de promesas olvidadas.

Otras, simplemente, vivo de algo meramente pequeño, algo que pasa totalmente desapercibido por el mundo, pero que crea en mí tal apreciación por la vida que puedo dejarme llevar sin pensar en el maldito tiempo que acecha a todos.

Pero esto suena demasiado típico, demasiado insustancial, demasiado perdido para ser real. Nada dura lo suficiente como para que nos conformemos.
Y como siempre, somos idiotas, nos aferramos a recuerdos, a personas, a presentimientos, una y otra vez. Destrozándonos y reconstruyéndonos continuamente.
Nada tiene sentido. ¿Y para qué sirve que lo tenga?
¿Caos? Infinitamente mejor que orden.

Y así está mi mente últimamente, destartalada, perdida entre unas cosas y otras. Deseando resurgir en un mar de tristes recuerdos. Ligada a la locura. Y mejor, si no... ¿Qué esperanzas hay?


jueves, 4 de julio de 2013

I am the architect of my own destruction~

No me gustan las cuentas atrás. Por eso pocas veces las hago. Hay números que odio y que prefiero que no me sigan persiguiendo... Pero eso no es problema de un símbolo, es problema de las personas. Así que, en este momento, puedo llegar a otra conclusión, odio a las personas.

Últimamente transito el mundo intentando no pensar demasiado, pero es odiosamente imposible.
Los malditos recuerdos se aferran a mí, sin querer dejarme vivir.
Las personas te utilizan y se van. Da igual cuantas veces te hayan dicho que estarían. Nadie. Nadie se queda.
Tú no eres más que una indigesta célula de la que abusar mientras la necesitas, que más tarde intentarás olvidar, renegando de lo que en un momento tuviste.

La veracidad de las circunstancias se pierde por segundos. Los rincones de cualquier recuerdo están llenos de amargura, antes insustancial, ahora inanimada.
No somos más que tristes presagios del anhelo, de las fluctuaciones perversas del mundo.
Nos ceñimos en únicamente llevar nuestra vida atada a fechas, números, tiempo...
Pérdida de uno mismo, que no nos lleva más que a la mediocridad, de la que tanto huimos.

...Y aquí estoy, mirando cada palabra que escribo con un nudo en la garganta, sintiéndome sola y perdida.
Hastiada, deambulando en círculos constantemente, equivocándome a más no poder. Y ni siquiera puedo romper las páginas que me marchitan. Ni siquiera puedo llorar, ni desahogarme.
Tan solo mentirme a mí misma, diciéndome que todo va bien. Con la mirada perdida, la mente ocupada y el interior vacío.



jueves, 21 de junio de 2012

Tiempo marchito...


Y sigues pensando que el mundo nunca se parará
que seguirá incesante, escuchando el crepitar de la vida
recordando que tenemos esperanza, que alguien estará a nuestro lado
Pero no hay nadie, ni nada.
Ni siquiera el crujido de las cortezas de los árboles,
ni los pájaros piando,
ni tan siquiera el eco de un mundo que te sumerge, erguido por la necesidad
de quienes se creen dueños de la existencia.
Y sigues murmurando, a mis espaldas, que no hago nada
que hablo demasiado,
que no te necesito.
Y es ahora más que nunca cuando mis ojos no pueden ver más allá
de lo que concierne a tu vida y a mis sentimientos.
Al mundo y al oráculo de pensamientos que acontece a la grotesca realidad.
Añoro el silencio de las miradas, de las canciones olvidadas,
de las conversaciones que se acaban.
De un momento asfixiante e inconexo que nos enjaula.
Trepar por un mar infinito que sacie tu sed de sangre.
Me consumo entre cerillas donde solo soy una estancada llama,
prisionera de la nada,
guerrera del temperamento,
paladín de los sueños,
azar de la felicidad.
Sin oxigeno marchito en un océano de lúgubres tinieblas.
Raíces se apoderan de mis extremidades
mientras suplico por mis vulnerables pasos,
dolorida por las almas que posen mi sustento.
Mi victoria aplacada por las miradas de quienes de verdad son ganadores.
Obradores de perder mi sueño.
Reflejos excitantes de lo que nunca seré.
Maleficios enrevesados por la monótona y sombría niebla
que recubre nuestras sombras.
Mientras fluyen las letras que suplican un aliciente para ser quien soy,
dando no más que truculentos momentos
que se olvidan sin ser nada más que tiempo.
Tiempo marchito.

sábado, 26 de mayo de 2012

Alas cortadas

Hay libros que aunque parezcan cortos y sencillos a simple vista te marcan interiormente hasta límites insospechados. Te hacen sentir perdida cuando los terminas, dolorida, intranquila. Te das cuenta de que te entienden más que tú misma. Libros que por un lado desearías no haber abierto pero por los que, en cambio, sientes una expectación increíble. Y entiendes que no sabes vivir.
Ahora más que nunca me siento perdida en el tiempo, en lo cotidiano y en las sensaciones monótonas que me rodean. Donde nunca pasa nada digno de recordar.
Me ciño en pensar en un pasado nefasto y en un futuro esperanzador. Recordándome a mí misma que el presente es únicamente la transición. Una transición verdaderamente desoladora.
Y de mientras dejo pasar los días, sin nada que me anime a seguir adelante, solo ese futuro lejano, que quizás me traiga algo de vida o por el contrario siga igual.
He llegado a la conclusión de que no sé vivir el presente, no sé vivir. Y por mucho que lo intente no consigo cambiar eso.
La gente se enamora para atarse a otra persona y así tener ilusión por las cosas. Y quizás eso les enseñe a vivir. Pero supongo que lo único que hacen es reflejarse en ellos y aprender a quererse a sí mismos. Eso, y no sentirse tan solos. Y cuando nos gusta alguien, tan solo nos buscamos a nosotros mismos, o a lo que nos gustaría ser. A nuestro yo frustrado que necesita razones para existir.
Pero... ¿por qué no aprender solos a valorarnos? ¿por qué nadie ni nada puede enseñarnos?
Y te das cuenta de que la vida se basa en el suspense. Como en los libros, si se crea tensión desde la primera página te enganchas, por el contrario, si no la hay, es difícil quedar tan impregnado de las páginas desde el primer momento. Y el suspense simplemente se crea no dando a conocer todo, el escritor conoce plenamente la historia pero dosifica la información que nos da para que vayamos creando hipótesis. La seducción es igual. No es lo mismo, enseñar un hombro que llevar ropa ajustada. Cuando alguien te atrae, si la excitación por lo impredecible no existe se pierde la atracción en sí.
Luego están esos momentos aparentemente perfectos, que te crean ilusión en una época de monotonía pero, que a diferencia de lo que crees, ten hacen sentir dolorido y triste muy poco después de que sucedan. Supongo que es, simplemente, porque no podemos retener los momentos, y aunque aún no hayan acabado ya sientes nostalgia por lo que estás a punto de perder.

                               "¿Los latigazos te han rayado la piel,
                                    o es tal vez la sombra de la reja?"





lunes, 7 de mayo de 2012

Sin sentido aparente.

Frío. Eso es lo único que siento cuando estoy mal. Ya ni sé quién soy. O, bueno, sí lo sé... No soy gran cosa para nadie.
Estoy harta de que el mundo nunca esté a mi favor, estoy harta de no poder dormir o de dormir demasiado, estoy harta de que me den esperanzas y luego me las quiten todas de golpe.
Y la gente me sigue diciendo hasta la saciedad que solo escribo para dar pena. Pensar lo que queráis, pero solo me desahogo para sentirme un poco menos hundida. Aunque eso ya lo he dicho demasiadas veces...
Odio que la felicidad producida por cualquier cosa me dure tan poco. A veces días, pero la mayor parte de las veces, horas. Te centras en una realidad que no es la tuya, de la que pronto saldrás y que nunca más volverá. O al menos, no volverá cuando la necesites.
Y de mientras te ilusionas por cosas que nunca tendrás. Por personas que ni siquiera se acuerdan de tu nombre. E incluso por acciones que nunca llevarás a cabo.
Solo quieres que el tiempo pase. Porque eres fuerte, porque quieres seguir en contra de todo lo que te rodea. Porque te da igual que te odien. Porque quieres conseguir sentirte viva.
Pero la soledad te hace daño y ni siquiera puedes llorar sin que alguien te recrimine que te quejas demasiado. Sentirte bien es difícil cuando en tu interior solo sientes algo que te oprime y no te deja respirar.
Y cuando el tiempo pasa te das cuenta de que todo sigue igual y que nada cambia a mejor. Solo te mientes a ti misma pare sentirte menos perdida y afrontar con nuevas mentiras una realidad desacertada...



domingo, 22 de abril de 2012

Sonrisas irónicas, sádicas y macabras.


Observaba las nubes como nunca lo había hecho, escuchaba el sonido de las teclas del ordenador mientras estas eran golpeadas por las yemas de mis dedos. Una sensación que adoraba. El viento calaba mi cuerpo, pero aún así, era uno de esos días que tanto le gustan a todo el mundo. Soleados, donde no llueve, donde la gente queda con sus amigos para hacer cosas increíbles o cosas llenas de hipocresía. En fin, a mí eso me da igual, odio esos días, odio este día, odio todos los días que pueda haber. No, eso es una exageración, no odio todos los días pero este en especial sí. Yo soy de esas personas que aman los días de lluvia, nublados. Cuando respiras en una tormenta sientes que puedes encontrarte a ti mismo en toda esa soledad. Pero hoy no tocaba ser feliz, hoy tocaba sentirme vacía, perdida, olvidada, alejada de todo. Aunque hubiera personas cercanas, en realidad estaban a kilómetros de distancia. Con esto no quiero decir que sea una egocéntrica, simplemente que en este momento el mundo no me necesita. Más bien, que yo necesito al mundo, pero este no quiere brindarme su mano. O quizás, no sé como amarrarme a ella y liberarme de toda esta ira que se apodera de mí.
Pasaba mis dedos por el césped, húmedo, como si eso fuera a servirme de algo. Pero la verdad no encontré nada con eso, solo sentirme más perdida. Hay dos clases de personas, las que acarician el césped y las que lo arrancan. Yo soy del segundo grupo, como ya habréis podido averiguar después de las infinitas tonterías y paranoias que puedo decir a lo largo del día.
Eso es una de las cosas que me hace ser inaguantable para el resto del mundo. Pero si ellos no me animan, al menos lo hago yo misma.
Y todo seguía igual, mi mente dando vueltas, mis manos siendo lavadas una y otra vez, las cosas siendo ordenadas por números, las escaleras siendo subidas de una forma peculiar y extraña… Sí, probablemente podáis pensar que soy extraña, o más bien, que estoy enferma. Pero me conformo con pensar que simplemente estoy loca.
Últimamente me daba absolutamente igual todo, o eso quería pensar yo. Pero lo único que hacía era perderme yo misma en un bucle infinito incansable de cosas absurdas y sin sentido. Lo que se puede definir en simplemente caos. Pero a pesar de lo que se pueda pensar, el caos me gusta. En realidad es una grata forma de ordenar las cosas.
No siguiendo las pautas de lo que hace la masa, ni los animales, ni siquiera la propia naturaleza en su más puro estado. No, simplemente, encontrando lo que de verdad eres.
La gente se estresa y se deprime porque no se encuentran, porque piensan que no son nada, que cuando mueran (cosa que les aterra)  no habrán dejado huella en el mundo.
Yo no creo que esa actitud lleve a ninguna parte. Es algo de lo más egocéntrico. ¿Qué más da que tras tu muerte nadie sepa quien has sido? ¿Qué más da perderte en las millones de generaciones que existirán? O más bien… ¿Qué más da que nadie recuerde tu nombre?
Tan solo es un nombre y unos actos. Lo primero ni siquiera lo eliges tú y lo segundo, a decir verdad, en muchas ocasiones y para muchas personas que se dejan influenciar por todo, tampoco.
Esas personas, con esos pensamientos, se pierden en el futuro, siendo autómatas durante toda su vida, porque no saben apreciar el valor del anonimato. La clave para conseguir saber quién eres es simplemente saber buscar en el sitio correcto. Y el sitio correcto no son los millones de personas que te rodean, eres tú y lo que se esconde en tu interior.
Como decía, estoy loca, nada demuestra lo contrario y ha llegado un momento en el que me da igual estarlo.
Seguía sumiéndome en mis pensamientos cuando me vino una imagen a la mente.
Salía a la calle, ese lugar donde la atenta mirada de todo el mundo se dirigía a ti, por una sencilla razón, ser diferente, al menos en ese lugar.
Pero ese día era distinto, blandía una espada. De la nada empezó a brotar un fino hilo musical que reconocí al instante. No era como esos de los supermercados, pastelosos, que en lugar de tener ganas de comprar comida o cualquier cosa que se precie, tienes ganas de vomitar y de matar a toda esa gente que te rodea, pero no, en lugar de eso pasas inadvertido y te consumes poco a poco. Pero de matar gente va la historia, no nos desviemos. La canción que sonaba en ese momento era la banda sonora del videojuego Skyrim… “Dovahkiin Dovahkiin Naal ok zin los vahriin”. Me infundó la energía necesaria para hacer lo que hice a continuación. La gente miraba hacia el cielo, sintiendo pánico al sentir que alguien, o algo, había puesto banda sonora a ese día y a ese momento, y no estaban dispuestos a aceptarlo. Pero antes de que pudieran actuar, hendía la espada en sus cuerpos, que momentos después caían al suelo, sin vida, dejando un charco de sangre a su alrededor. Un pueblo consumado a manos de una joven loca, hastiada del mundo. Más tarde llegó el fuego, todo se llenaba de llamas, que a su vez se mezclaban con el hedor a cadáveres y a sangre.
Estas son todas esas cosas que piensas y que nunca haces… Desvaríos mentales que crean sonrisas irónicas hacia un lado, un tanto sádicas y macabras en momentos normales de la vida cotidiana que te recuerdan tus pensamientos.

domingo, 15 de enero de 2012

Nada...

Llega un momento en el que ya no tienes ni idea de qué hacer, te preguntas qué haces mal constantemente. Quieres olvidarte de todas y cada una de las personas que conoces, todas, sin excepciones. Incluso piensas en la idea de vivir en un lugar sin nadie, sola, como ya estás pero más aún... Aunque sabes que no durarías demasiado con esa opción.
Y sigues mintiéndote a ti misma sin saber nada. No tiene sentido... Esas personas que te dicen lo impresionante que eres, luego lo dejan de pensar y te destrozan a más no poder como si tú tuvieras la culpa de ser como eres. Y sí, la tienes, pero si haces algo para cambiarlo todo va a peor.
No sé ya ni por qué escribo esto, ni siquiera sé porque intento sonreír cuando mis únicos actos son tremendamente estúpidos. Me vacío por completo cada vez que intento ayudar a alguien y una vez vacía me hundo en mi misera existencia.
Pero es normal que acabe no teniendo nada, estoy sola y eso no va a cambiar en demasiado tiempo por lo que parece.
Ni siquiera cambia lo que nos rodea, la vida te encierra en un bucle infinito de monotonía y soledad donde no tienes más que unas pocas letras que te definen.
Pero a quién voy a mentir, no soy lo que quiero ser pero tampoco seré como quien quiero ser...


jueves, 15 de diciembre de 2011

¿Existencia?

Nada cambia, todo continúa igual, las palabras, los momentos, los recuerdos... Perduran donde deberían extirparse cual tumor. Pero lo que amas, lo que odias, lo que deseas, lo que anhelas, lo que añoras... es imposible de olvidar.
Ya no te esfuerzas en perderlo, simplemente en ignorarlo, nada de lo que sientes está ahí, es solo una farsa que tu cuerpo te recuerda en cualquier tipo de momento.
Y no te queda nada, solo ese sentimiento de saber que eres una fracasada, el saber que nunca conseguirás nada, el desear cosas que nunca tendrás...

Da igual las personas, es simplemente lo que quieres llegar ser, los impedimentos que te pongan (o que te pongas), el "de donde no hay no se puede sacar".
Ignoras también esto, nada es cierto, tú puedes ser algo, puedes no perderte en la lejanía. Pero lo haces cuando no das lo que esperan que seas. Cuando tan solo defraudas al mundo, cuando ...seas como seas habrás perdido.
¿Caer? ¿Y qué es eso? Es más bien no levantarte, no saber caminar, no saber hablar en un mundo de palabras.
Y la ira se sacia con más ira... Ira hacia el mundo, hacia ti misma, hacia la nada.
De qué sirve ser fuerte, de qué sirve aparentarlo constantemente cuando te ahogas a cada instante.
Te dicen que sigas, que no es para tanto, que la vida es así, que te quejas por todo...
Pero no, no tiene sentido. Puede que sea verdad, puede que me queje por todo, puede que sea una cría inmadura, puede que simplemente no llegué a nada. Sí, es lo más probable...
Nunca sabré cantar, nunca sabré decir tonterías sin que me peguen, nunca sabré tocar la guitarra más allá de la mediocridad, nunca aprobaré todas por mucho que estudie, nunca sabré quién soy. Bueno... al menos sabré que nunca seré ni conseguiré hacer nada de eso.
Mientras tanto, seguiré mintiéndome a mí misma mientras me frustro por no conseguir nada. O más bien por defraudar a lo que añoro.
Así que caminaré por la mediocridad evitando pensar, como siempre acabo haciendo. Sola.


sábado, 5 de noviembre de 2011

Yo y mi manía de fijarme en lo imposible...

Cada vez que paso página, cada vez que me centro en nuevas cosas. Resultan ser tremendamente imposibles...
Da igual cuales sean, siempre lo son.
Te aferras a canciones con recuerdos aparentemente felices y dolorosos pero la realidad que muestran las cosas, muchas veces queda muy distante de la realidad.
Una realidad esperanzadora que resulta ser lo contrario.
Me pregunto por qué yo no puedo aspirar a eso, por que no puedo conseguir nunca lo que quiero.
Por qué soy menos que demasiadas personas.
Odio estar "deprimida", odio no poder disfrutar con nada pero últimamente el mundo parece no querer dejarme...
Y lo entiendo, solo tengo que compararme para saber que poco puedo hacer, solo soy la idiota de turno con la que reírse un rato.


viernes, 2 de septiembre de 2011

La dama desnuda.

Pondré ya por fin todo lo que he encontrado antiguo para no perderlo y aprender de mis errores, aunque haya tantos...

Observo en la lejanía, el rostro de una hermosa dama. Ella ilumina el horizonte con su dulce sintonía, sus cabellos resbalan sobre su piel, rozan sus mejillas. Viste una túnica blanca, que goza

de libertad. Sus rasgos son fuertes y sinceros. Pero la armonía desaparece, porque ella me ha descubierto, sus ojos penetrantes, azules, no se apartan de mí. El pánico me invade, pero, soy fuerte y resisto. Ya no existe lejanía entre nosotras, ella se acerca y con una sutileza inquebrantable alza una daga y se la clava en el corazón. Su blanco y puro vestido en pocos instantes se vuelve de un color rojo carmín. Cae al suelo como un felino. Con seguridad y firmeza ella yace en el suelo. Su corazón ha dejado de palpitar. Pero de su cuerpo sale la esencia, más bella aún que cuando estaba viva. Es una sustancia de un color indefinido. La vida rebosa en ella, mucho más que antes, ha muerto, pero su felicidad es indescifrable. En mi cabeza escucho algo, que en un principio no percibo, pero que cada vez me llega más hondo. Surca mi alma, intentando comunicarse conmigo y sin duda lo consigue.

Aquello que observe, fuera lo que fuese esta en deuda conmigo, porque yo supe la grandiosidad de belleza que emanaba su interior.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Camino a algún lugar...

Estaba ayer en clase cuando tuve un momento de esos que si no escribes explotas (más o menos como en The Walking Dead)...En fin a ver que os parece.

Renace el fénix de sus cenizas naufragando
por la tranquilos caminos, serpenteados por tenaces ruidos.
Angelicales tal vez o necesarios para el inconexo
mundo que se rinde a nuestros pies.

Albergan lágrimas de almas que con suspiros pueblan el viento.
Silbando trágicamente de puro terror.

Ambiente cargado de guturales pensamientos nublados
por la irónica paradoja de la sabiduría.
Líneas entreabiertas que fluyen poseídas por la voz.

Espejos relucientes que muestran únicamente parajes sombríos.
Lúgubres seres aparecen tras cortinas de brumosa tranquilidad.
Miradas que derribarían la inquietud de cualquiera.
Profundas, penetrantes, a lo alto del camino.

Pasos que duran siglos, pisadas pausadas y
desatendidas. Cambiando la imperfección
del destino.

Dentelladas de esfuerzo y truculenta proximidad
a las increíbles definiciones del paisaje.

viernes, 4 de marzo de 2011

Homosexualidad

Y hoy os quiero comentar un tema que para mi es de vital importancia y que me deja días sin dormir sinceramente.

Y sí, es la homosexualidad, estoy harta y hasta las narices de que la gente la tome con estas personas desde tiempo inmemorables. Que si la inquisición, que si los nazis y encima ahora no hemos adelantado nada. Seguimos siendo iguales, seguimos teniendo penas de muerte para ellos o en caso contrario hay homófogos que discriminan y se manifiestan por algo irracional.
También odio que estas personas llamen enfermedad a ser homosexual, pues yo lo que les digo es que los enfermos son ellos, ha parte de unos inmaduros y demás cosas que no sonarían demasiado bien.
Y se define homofobia como "El odio irracional, el miedo, el prejuicio o la discriminación contra hombres y mujeres homosexuales."
Definición que no es del todo cierta, porque cada uno es consecuente con lo que hace y con sus actos por lo tanto si te dejas manipular por otros es culpa tuya y de nadie más.

La sociedad se ha vuelto una basura desde que decimos insultos como "Maricón".
Parecemos unos niños pequeños peleando por un caramelo. Sin duda no es
normal que lo tomemos con unas personas que son como todos nosotros, solamente por amar a otra persona de su mismo sexo.

Y si, a pesar de lo que mucha gente piensa, son personas! y pueden amar, más incluso que el imbécil de turno que va alardeando de su hombría insultándoles.
A si que dejemos los tópicos y no tengamos miedo a rebelarnos contra lo que la mayoría de las personas piensan.

Odio también que los políticos puedan tomar parte en esto y puedan decir si se judga a una persona o a otra, si se les permite casarse o no, o simplemente si se les permite vivir o morir.

Así que dejemos ya de hacer el idiota (porque no se puede decir de otra manera) y aceptemos la realidad, son PERSONAS y tienen derecho a todo lo que les de la gana.
Porque no hables sin conocer, si no le has dado a alguien la opción de que te demuestre lo maravilloso que es no le judges porque lo le conoces.

Y finalizo con un homófogos de mierda, vosotros si que estáis enfermos!

lunes, 28 de febrero de 2011

Take a Smile


Hoy necesitaba por lo tanto expresar mis sentimientos de una forma menos sarcástica quizá y más profunda. Lo intentaré pues, ya que ahora, y sin darme cuenta han brotado nuevos seguidores a los que les agradezco su interés. (Ok, seré menos seria :D )

La cuestión es que el horizonte hoy se muestra más cercano, más amigo de nuestras páginas.
Y lo que digo es que la humanidad se centra en mejorar con cada sentimiento, con cada reacción, con cada vivencia. Pero por suerte o por desgracia no todo el mundo lo hace al mismo tiempo.
Sonríe siempre que puedas, valora a quienes están siempre ahí aunque no los veas. (Sí, la cantinela de siempre).
Pero ante todo es la libertad, ser quién eres, quién quieres ser y como deber ser.
No dejarte atrapar por los lazos de un duro metal.
Cuando todo el mundo este deprimido por que no sale el sol, cuando el mundo se vuelve en blanco y negro, ahí es cuando deber ser tu el que brille. Ser tu el sol, con una estrecha sonrisa que demuestre tu valentía a ser aquella persona rompe con la monotonía de la ausencia de color.

Se que esta entrada es diferente, llámalo filosofar o simplemente enrollarse pero ante todo quiero decirte que nada te impida sonreír...